Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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lunes, 16 de marzo de 2009

..SeDaCióN II


Consideraciones Éticas

Cuando un paciente se halla en el tramo final de su vida, el objetivo prioritario es preservar la calidad de vida que todavía queda. La salvaguarda a ultranza de la misma conduce a la obstinación terapéutica o encarnizamiento terapéutico, suponiendo un gran sufrimiento para el paciente y su familia y un rechazo social propicio para que algunos soliciten la legalización de la eutanasia.

El principio del “doble efecto” puede aplicarse en el caso de la sedación, entendiendo que el efecto deseado es el alivio del sufrimiento y el efecto indeseable la privación de la conciencia. La muerte no puede considerarse como efecto indeseado, ya que el paciente fallecerá inexorablemente a consecuencia de la evolución de su enfermedad y/o sus complicaciones.

El principio ético del “doble efecto” es admisible si cumple las siguientes condiciones:
- La acción es buena o neutra, no es inmoral es sí misma.
- La intención es buscar el efecto bueno.
- Existe un equilibrio entre los dos efectos, el bueno y el malo, la acción debe responder a una gravedad proporcional.
- El efecto deseado no debe ser causado por el efecto indeseado.

Desde el punto de vista ético y terapéutico, la sedación paliativa o terminal es una maniobra terapéutica dirigida a aliviar el sufrimiento del paciente y no el dolor, pena o aflicción de la familia o del equipo sanitario. La presencia de un intenso sufrimiento en la familia requiere un mayor grado de dedicación por parte del equipo. También debería detectarse y tratarse el agotamiento del equipo sanitario.

Comité de Ética de la SECPAL



“En los momentos de indecisión, la brújula que nos marca la dirección adecuada es defender el mejor interés del enfermo dentro del marco de los valores vigentes. No todo lo que se puede hacer o decir, debe hacerse o decirse. En discernir entre lo que se puede y se debe radica el acierto.”
J. Sanz-Ortiz