Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

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jueves, 6 de noviembre de 2014

DoLoR iNNeCeSaRio...


Enclavada en una plantación de banana, en una pequeña localidad del centro de Uganda, Betty Naiga, de 48 años, permanece acostada en el suelo sobre un delgado colchón de su choza amarillenta.

Hace dos años le diagnosticaron cáncer de mama. No podía pagar el tratamiento, así que el tumor creció hasta alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol.
"El dolor era demasiado. No podía dormir, no podía hacer nada. Era insoportable. Me había rendido a la vida, deseé estar muerta".
La agonía de Betty duró un año, en el que se sintió perdida y abandonada por su familia. Hasta que un voluntario comunitario la encontró.
Allen es uno de los cientos de voluntarios entrenados por Hospice Africa Uganda, el principal proveedor de cuidados paliativos en ese país africano, y que se encarga de buscar a personas que, como Betty, sufren en silencio.
La situación de esta mujer no es aislada. Se estima que en 2012 casi 18 millones de personas en todo el mundo -principalmente en los países en vías de desarrollo- murieron con un dolor innecesario.
La falta de acceso a analgésicos, como la morfina, para pacientes terminales es considerado por los expertos de Worldwide Palliative Care Alliance (WPCA) como una "emergencia de salud pública".
Hace unos meses, funcionarios de salud de casi 200 países se reunieron en la sede de las Naciones Unidas para pedir que los Cuidados Paliativos sean considerados una prioridad. Esta es la primera vez que se reconoce la especialidad y que es apoyada por la Organización Mundial de la Salud.

Alivio del sufrimiento
El hospital de enfermos terminales al que se trasladó a Betty, la trató con quimioterapia y le dio el potente y tan necesitado analgésico: morfina.
Uganda es el país líder en África de cuidados paliativos. Allí producen morfina para sus enfermos. Este país hace su propia morfina con una combinación de polvo del opioide y agua.

"Desde que empecé el tratamiento mi vida ha cambiado enormemente. Las medicinas han ayudado a aliviar mi sufrimiento", cuenta Betty.
Pero muchos otros países tienen suministros muy limitados. Como en Afganistán y Libia, donde no hay cuidados paliativos, incluyendo el alivio del dolor.
En el otro extremo, están los países que ofrecen los mejores Cuidados Paliativos, con Austria a la cabeza. Allí, hay un centro de cuidados de este tipo por cada 160 personas que lo necesitan. Mientras que en el Reino Unido, en 2012, el 97% de las personas que necesitaron de estos cuidados lo recibieron.
La morfina es barata. Se hace del opio y es un medicamento controlado internacionalmente, lo que significa que los países lo tienen que pedir a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). Pero muchos países, simplemente, no piden lo suficiente.
El doctor Stephen Connor, de la WPCA, explica que hay varias razones por lo que esto ocurre, incluyendo el temor exagerado al uso ilícito y que los pacientes se hagan adictos a la morfina.
"En su mayoría están sufriendo por ignorancia, los gobiernos no saben lo que son los Cuidados Paliativos y que aliviar el sufrimiento es posible. La policía está entrenada para tratar cualquier sustancia psicoactiva como abuso de drogas. No entienden que cuando tienes dolor y tomas algo que te alivia, no se trata de un uso recreativo, te está aliviando un dolor".
Connor agrega que también es necesario cambiar la actitud entre los sanitarios, pues en la mayoría de los países en desarrollo, los médicos no reciben formación para Cuidados Paliativos. "Puedes cambiar leyes y regulaciones, pero si no cambias actitudes, no haces nada".
También existe la preocupación de que mientras en países en desarrollo hay un acceso limitado a analgésicos potentes, en las regiones con altos ingresos hay un exceso de uso. "El abuso de fármacos con receta se está convirtiendo en Estados Unidos en una de las mayores causas de muerte",  delara el doctor Lochan Naidoo, presidente de JIFE.
 
Dos realidades, mismo final
Al mismo tiempo, en Londres, a unos 6,400 kilómetros de Kampala, la capital de Uganda, Sara Ray, de 69 años, muestra con orgullo las fotos de sus cinco hijos que cuelgan en la pared de su sala.
Sara recibió Cuidados Paliativos desde el primer momento que le diagnosticaron un cáncer terminal.
"No puedo soportar la idea de dejarlos", le comenta a la BBC. Sara está muriendo de un mesotelioma, un tipo de cáncer de pulmón.
A diferencia de Betty, Sara  recibió desde el primer día los mejores Cuidados Paliativos que hay en el mundo.
No sólo es morfina u otro analgésico, en el hospicio Marie Curie recibe apoyo psicológico y espiritual, además de tener acceso a un gimnasio con piscina.
Semanas después de la entrevista a Sara y Betty, las dos murieron.
Al final de sus días recibieron el apoyo médico y psicológico que necesitaban,  algo que, según dicen, todo el mundo en esa situación se merece.

BBC Mundo, Salud